miércoles, agosto 13, 2008
Naranja o mecánica: El individuo o el Estado.




Introducción


En una clase de filosofía, recuerdo que el profesor Quintanilla comentaba sobre un panorama de la ética. Presentaba en breve los argumentos de la éticas deontológica, consecucionalista, de los sentimientos y la naturalista. Esta última estaba muy cerca de las concepciones materialistas acerca de la dicotomía cartesiana entre el Alma y el Cuerpo. Proponía que los comportamientos morales procedían de genes innatos. En ello jugaban los presupuestos de orden más biológico. Los naturalistas –pese a que se enfrentaban a la teoría evolucionista de Darwin, que según De Waahl sugería que el hombre no solo quedaba definido en su innatismo, sino que se desarrollaba culturalmente– respaldaron los avances de la medicina, en particular, de la neurología. Los neurólogos eran capaces de conocer la conducta o la psicología de los individuos en base a los procesos bioquímicos efectuados en la organicidad de los mismos. Entre sus avances, se destacaban la utilización de sustancias químicas para canalizar las emociones, los sentimientos, la memoria, entre otros que influían en la conducta y la cognición humanas. Así, varios postulados enriquecían las intervenciones clínicas de los médicos que hacían uso de la neurología.

Quintanilla se dirigía con todo esto a dar forma a un debate en torno a la ética. Si somos capaces de regular las conductas amorales con solo inocular sustancias bioquímicas o si no somos capaces de hacerlo pues eso implicaría anular la formación nata del individuo. Por esta segunda posición estaban todos aquellos filósofos que desde la antigüedad habían reflexionado sobre el humano, sin saber con seguridad si había factores internos que formaban la conducta. Desde Platón hasta Jhon Stuart Mill o Bentham estarían en esta posición. Es decir, casi buena parte de la filosofía occidental no había prestado mucha atención a los procesos biológicos. Es con Lamarck, Darwin y Freud que se empiezan a tener en cuenta elementos innatos determinados científicamente.

Un ejemplo concreto de esa discusión es el empleo de agregados al neurotransmisor conocido como la cerotonina. El bajo nivel de él eleva, según los científicos, la depresión; mientras que su alto nivel lo baja. El profesor comentaba que se hizo experimentos en delincuentes para que la agresividad y la tendencia a transgredir el orden puedan ser regulados con la nivelación de tal neurotransmisor. Esto me trajo a pensar cuando Alex pasó por el tratamiento, o técnica, Ludovico. Hay una muestra de esa primera posición científica por dominar la cognición autónoma en favor de corregir la moral. Una ética que estaría más de lado de controlar y restar la libertad de los individuos. Es esta lucha entre éticas que está sugerida en la película. Pero, este contrapunto ético que solo sea el inicio. En la entrega de Kubrick hay más en reflexión.

Consecuencias de una violencia

Con ya los denominadores artísticos de alto relieve puestos en el entorno de los Droogs, en las casas asaltadas y en el teatro¹, la violencia es la protagonista sobreentendida en la primera parte y a lo largo de toda la película. Una banda criminal goza atentando contra los individuos. No es solo que busquen dinero. El líder del grupo muestra placer a la hora de liberar su agresividad. Los demás integrantes siguen este placer. Luego, se ve que la sociedad de la película reacciona contra la banda. Como en las sociedades reales, existe un cuerpo que vigila el orden, la Polícia. Por ello la violencia, el robo, el ultraje, son mal vistos; la banda es la única que los busca como un bienestar. El hedonismo de la banda no tiende a ser compartido por la sociedad en oposición al bienestar público y privado. La película no ocurre en una ficción muy adversa a la realidad de los años setentas; más bien es una similar y favoreciente a esa realidad. La moral del mundo occidental es la atacada en esa ficción.

Ese hedonismo, el placer, que se ríe del sufrimiento humano, por infligir violentamente no solo es opuesto a la moral ciudadana, también es opuesto comparativamente a la violencia de esa sociedad. Esta última solo se desata cuando los individuos tienen que defenderse o atacar; entre Estados cuando hay guerras. Pero en ambas acciones los individuos están afectados, están enfurecidos: demuestran un malestar en vez de algo placentero. La violencia es un medio último donde impera el entendimiento intersocial. Entonces, si lo usual es esto por qué en Alex y otros personajes menores se da ese hedonismo en la violencia. Kubrick pareciera afirmar que hay una violencia pese a esa paz colectiva, la cual es cardinal en esa sociedad y la nuestra. El Estado entra después para eliminarla, y lo hace paradójicamente con violencia.

Aquí ya viene la lucha entre las éticas, pero no es solo esa. En el mismo momento que el Estado aparece apresando a Alex, aparece la lucha entre dos violencias. Una, la del individuo que solo es antecedida por alguna motivación irracional o no clara, simplemente. Y la otra, la del Estado. Por encima de cada una de esas dos violencias, están las dos éticas. Dicho mejor, la lucha entre las violencias está por debajo de lo que se debe hacer para aplacarla, la lucha de las dos formas de reformar a Alex, que comporta a su vez las dos posiciones éticas antes indicadas. Sin embargo, la misma intervención del Estado no solo significa e implica la administración de una violencia y de una moral, también significa la del poder. La política que está relacionada con el manejo y control del poder por parte del Estado también entra a tallar. La lucha política del Estado entre el individuo es la última.

La Lucha de las violencias

Alex es golpeado por la policía cuando es apresado. Después es enviado a prisión, junto a presos mucho mayores que él. Tanto ellos como los oficiales son amenazas para él. El Estado lo recluyó para que dentro de una pena de catorce años salga arrepentido de sus penas. En la película ninguna línea de los parlamentos afirma esto último de llano, pero sí varios de ellos lo sugieren (sobre todo, el anuncio que hace el ministro cuando muestra ante el público las pruebas de que Alex está listo para retornar a la vida ciudadana). Puesto así, el funcionamiento del aparato judicial es similar a cualquiera de las democracias actuales. El propósito del Estado es lograr el arrepentimiento del delincuente, para posteriormente restituirlo a la Sociedad. Esto es, se trata de castigar a los criminales por los daños que han causado, para que después logren reformarse como ciudadanos justos, comunes y corrientes. De aquí resultaría la violencia por parte del Estado sustentada en el bien común y, a la vez, en el bien individual. Sin embargo, este logro ético bilateral no se satisface, al menos, del todo en la película.

Hay una diferencia importante entre las dos violencias, la de los ciudadanos transgresores del orden y la ley, y la del Estado. Como bien señaló Foucault², la primera muchas veces tiene carácter público; mientras que la segunda suele tener un carácter algo privado. El caso de Alex se pudo ver en los diarios haciéndose público. Los titulares indican el crimen cometido. Seguramente, como ocurre en nuestras sociedades, no se informa sobre los pormenores de los sucesos ocurridos durante y en el encarcelamiento. Así, la información sobre la violencia por parte del Estado no es hecha pública por los diarios. Ni que decir que sea vista. La reclusión del delincuente es resguardada por las autoridades carcelarias. El Estado privatiza los hechos dentro de la prisión en la película.

Según Foucault, el castigo de los crímenes en Francia en los siglos XVIII y XIX fue cambiando de acuerdo a como se tomaba partido por el cuerpo del castigado. Al principio, la violencia del Estado era pública de manera que así la Sociedad era advertida, y además era parte del enjuiciamiento moral y punitivo sobre el maleante. Aquí el cuerpo era despiadadamente dañado. En términos de Foucault, el condenado sufría un suplicio ceremonial. Más tarde, la justicia penal cambiaría; ya no se encargaría de causar dolor corporal al condenado, sino que lo castigaría arrebatándole derechos, es decir, capacidades no corporales. Es así como la condena pasa a hacer sufrir al alma, y no centralmente al cuerpo. Pues de todas maneras el cuerpo del recluso sufre. Pero ya no las penas despiadadas del suplicio (el filósofo francés mencionaba el látigo, el patíbulo, la horca, la guillotina, la picota, entre los métodos de suplicios).

Este cambio se explicaría porque hubo una serie de hechos, antes de que, según el autor, se deba a un giro humanista de la crimenología. En todo caso, sí afirma que hubo un pudor judicial; castigar se vuelve un hecho trágico y nada honorífico, más bien, vergonzoso para el Estado. "Es feo ser digno de castigo, pero poco glorioso castigar... La ejecución de la pena tiende a convertirse en un sector autónomo, un mecanismo administrativo del cual descarga a la justicia³". Por esta razón, el Estado en la película también viene cambiando su manera de castigar. La violencia se llevaría de manera terapéutica, ya ni siquiera en una reclusión con unos prisioneros capaces de abusar del prisionero. La violencia casi desaparece al someter a una terapia al paciente, ya no como delincuente propiamente dicho. El autor también señala antecedentes o similaridades con la puesta en práctica del método nuevo del gobierno: "El recurso a la farmacología ya diversos "desconectantes" fisiológicos, incluso si ha de ser provisional, se encuentra dentro de la lógica de esta penalidad "incorporal". Ello nos llevaría a la segunda lucha.

La Lucha de las éticas

El ministro Frederick elige a Alex para que sea sometido a un método científico. El resultado es que Alex no puede agredir físicamente, ni obedecer a otros impulsos fisiológicos. Solo obedece a alguno toda vez que haya un estímulo a su violencia o su agresividad. El impulso es las ganas de vomitar. Se presenta de manera automática e involuntaria apenas Alex quiera reaccionar voluntaria y violentamente ante un estímulo violento, o solo provocador de violencia. Su organismo ha sido modificado y antecede a su razón. Este hecho tiene consecuencias convenientes para la Sociedad, pues se acaba de desprender de raíz la amenaza que tenía la conducta violenta de Alex. Pero el Estado no tenía como propósito solo acabar con una amenaza perjudicial contra la Sociedad, sino que también contra el mismo bienestar individual del criminal. Como ya se había dicho, no se satisface el logro bilateral ético. Así la película muestra las consecuencias de una escisión de las dos éticas señaladas al comienzo.

El parlamento que indica la posición ética contraria a la de los científicos de manera genial es el del sacerdote cuando interrumpe el anuncio del ministro. "The boy (Alex) has no real choice, has he? Self interest. The fear or physical pain drove him to that grotesque act of self abasement. It’s insincerety was clearly to be seen". Aquí se implica una crisis para el criminal repuesto por el método Ludovico, puesto que a diferencia de un individuo común no tiene autonomía sobre sí mismo, sino que lo coloca en contra de sus pensamientos y su mente. La violencia y Beethoven no son rechazados por Alex, sino por su organismo. No hay, pues, una reparación del individuo, sino una alteración. Una alteración que produce varias consecuencias como el hecho de que no puede defenderse de agresiones. Alex sigue siendo castigado ahora por los vengativos a quienes hizo sufrir antes.

Se desprende una consecuencia de los hechos de esta lucha y, además, de las dos posiciones opuestas. El organismo no es otra que la minuciosidad del cuerpo; mientras que la voluntad es la minuciosidad del alma. Tanto universalistas, utilitaristas y demás tendencias éticas, en último término, predominarían lo abstracto del alma sobre el cuerpo, la concreción del ser. Lo inverso ocurre con los científicos al descubrir experimentalmente lo que se encuentra en el cuerpo. Así volvemos a la dicotomía cartesiana. Y cuál de estas dos posiciones éticas se imponen, imponiéndose el alma sobre el cuerpo, o viceversa. Creo que, al menos, la película sugiere que la ética más científica podría fracasar pues solo juega al servicio de estructuras políticas, ayuda a ser la piedra de toque de los poderosos, que quita la autonomía de los individuos. Sin embargo, cuidado aquí, ‘podría’. El individuo puede bien estar de acuerdo con ser instrumento del poder; no porque lo sepa necesariamente, solo porque así actúa y así se considera libre para sí. Este individuo solo sería la componente inicial de todo un colectivo, primero concreto, y luego abstracto o producto de una intelección empírica (o sea, de manera sobreentendida a partir de nuestros entendimientos en nuestra experiencia). Desde la posición de los ilustrados, bien esto no tendría mayores dubitaciones: la ética científica fracasa. Más me inclino por este juicio.

La Lucha política entre el Estado y el individuo

Esta lucha es vieja. Pertenece a nuestra guerra con las estructuras de dominación. Esto lo sabemos desde que conocemos nuestro lío en las aportaciones de Weber, o de manera bastante furtiva y casi ilusoria con Platón. El individualismo empezó a dar cabida al autoconocimiento del individuo. Esto se podría rastrear desde que empezó a gestarse en el pensamiento occidental, desde sus primeros exponentes en la filosofía moderna, en las asunciones del secularismo y en las manifestaciones renacentistas del antropocentrismo. Esta guerra en la realidad es manifiesta. Lo vemos todos los días. En todos aquellos que se muestran en desacuerdo con las políticas públicas o con la ausencia de estas. Porque nuestra convivencia social de suyo bajo la dominación del Estado suele ser problemática. Pero, hasta el momento, no imposible, ni mucho menos evitable. La prueba irrecusable es la historia del Estado.

El individualismo, más aun, comporta extremismos en la concepción del hombre contemporáneo, de ese hombre que vive en una sociedad, pero porque consume y produce en ella. Aquí ya en el saber político, se interpola con el liberalismo. Alex bien es un ejemplar extremo de ese individuo liberal y apartado no solo por su estilo de vida de los demás, de sus convecinos y de sus conciudadanos, sino por sus creencias que son subversivas a la estructura social. Su poder en tanto que atenta contra el poder legítimo y manifiesto del Estado, es reprimido. La Naranja Mecánica muestra a un Estado pillo, el usual truhán que estratégicamente ejerce el poder, y crea los mecanismos suficientes para legitimizarlo, y legalizarlo. Un Estado que Kubrick muestra dentro de los cauces de los países democráticos reales. La representación del poder del gobierno se personifica en la figura del ministro.

La figura del poder opositor, de la oposición al poder del Estado aparece en los amigos del escritor reaccionario. Los opositores buscan aminorar la popularidad del gobierno, mostrando el fracaso o el atentado contra los derechos de Alex. Sabiéndolo del diálogo final entre Alex y el ministro, los opositores planeaban denunciar la muerte de Alex a causa del nuevo método penitenciario, luego de cometerla. El ministro en este diálogo negocia con Alex su bienestar a cambio de que él sea agradecido y se muestre restituido públicamente a la Sociedad. Esto ayudaría a levantar la popularidad del gobierno. Ambos logran el acuerdo. Y Alex dice estar curado por fin.

El Estado logra hacerle saber que la violencia no está permitida en su Sociedad y que solo él es el único que puede usarla. Sin embargo, la violencia aún no ha sido extraída de Alex, menos de sus creencias. En escenas anteriores, Alex es sometido a una prueba por una siquiatra. La prueba de seguro arrojaría nuevamente resultados que evidencien sus complejos violentos o despreocupados por el bienestar de los demás. Solo es un armisticio, entonces. Un armisticio que el Estado, con esa actitud, especulando, buscaría que se prolongue. La dominación en buena cuenta consta de esto. Lo grave o lo denunciable del tramado final de la historia parece ser que finalmente al Estado no le importa conseguir la armonía bilateral de las dos éticas. Solo le importa tomar partido por una o por otra de acuerdo a su conveniencia. Y, dejando esta entidad abstracta, que el verdaderamente al mando del Estado está un partido, y que él no busca el bienestar desinteresado de los gobernantes, sino que solo busca el propio. Una dominación legítima a los ojos de todos los ciudadanos, pero ilegítima a los ojos de unos pocos, los que sufren de las fechorías de aquella.

Epílogo

El trasfondo a los postulados políticos, éticos, sociológicos y psicológicos que brinda esta película es vasto. Todas estas luchas se encausan en una sola tensión, el individuo libre (hasta fomentar la violencia y la delincuencia) contra el Estado justo (hasta ser opresor y demostrar pretensiones partidarias y despóticas). Así, Kubrick armoniza una entrega artística con una crítica intelectual por debajo de la mesa. Indudable decir que es una buena película.

Volviendo a leer, se puede deducir de lo que he señalado de la posición ética científica favorecería los intereses del Estado dominado por el gobierno de turno en la película. Creo que si es falto de argumentos aún, al menos también coincide con lo deducible o lo visible en la trama de la película.

Entre algunas ideas finales, podría destacar que la crítica de la película al Estado y también a la Sociedad (pues, dentro de ella se obra con violencia; todos de algunas manera tenderían hacia el papel de un delincuente) se cierne en un marco individualista, más que en uno de clase o de estructuras sociales distinguibles o importantes. Lejos de haber variables sociales, hay más variables individuales que muestran desde jóvenes criminales hasta artistas, reos; sin que el relato y las imágenes del filme hagan hincapié en sus diferencias sociales. Mi creencia va por el lado de sospechar que ello se debe a la época de los setentas. En este momento se gestan marchas que, por un lado, detractan al régimen norteamericano. A finales de los sesentas, el clima álgido de las grandes masas estudiantiles causan desazón al gobierno norteamericano. Tanto hippies como activistas sociales que deploran las discriminaciones contra los afroamericanos, feministas que tanto en las universidades, o en los espacios académicos, como en las calles proclamaban sus derechos y la opresión infligida por el machismo; todos ellos estaban implicados en un momento singular del conflicto entre el Estado y el individuo. Es aquel donde la ética se divorcia de la política, y donde las libertades son utilizadas sin escrúpulos de manera discreta. Si bien la crítica que hace la película es desde los individuos, su realismo metatextual responde a desigualdades sociales que se reflejan en ese divorcio. Divorcio que también el gobierno en la figura del ministro Federick evidencia al final de la película.

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¹Además de esos lugares, hay dos escenas artísticas sugerentes y de difícil interpretación. Una es la formada por la oposición política, el escritor Alexander y sus aliados, un hombre y una mujer, que se posan cómplices luego de encerrar a Alex en una habitación; el escritor reproduce malévolamente la novena de Beethoven. La otra es la última escena; aquí parece ser que Alex está revolcándose en una especie suelo nevado con una mujer, mientras alrededor de ellos un público expectante, y dispuesto en dos frentes, aplaude lo que pasa al medio.

²Véase la primera parte del libro del autor Vigilar y Castigar, Suplicio. I. El Cuerpo de los Condenados.

³Ibíd, p. 17.

 
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domingo, diciembre 30, 2007
Rayuela, búsqueda del cielo desde el cielo.










La Real Academia de la Lengua Española define al surrealismo "como un movimiento literario y artístico que intenta sobrepasar lo real impulsando con automatismo psíquico lo imaginario y lo irracional". El solo hecho de encontrar a la figura de ese juego llamado Rayuela como un juego que se empieza de la tierra para ir hasta el cielo nos anticipa que en torno a ella habrá bastantes cosas etéreas: nada racional porque nos hace falta un ave mecanizada, electrónica y computarizada hoy en día para estar en el cielo por un tiempo, solo un tiempo; pero la figura se entronca con otras figuras más, con bastantes figuras, imágenes que no son vistas fácilmente. La novela se desarrolla en una estructura que también es etérea, pues ya no está en la tierra en donde la estructura se caracteriza por seguir un orden de causalidad o, mejor, casualidad; sino que el orden de la estructura de Rayuela es una novedad que sobrepasa a otras novedades literarias entre sus contemporáneas. Estas ideas iniciales son solo el comienzo y creemos que hace falta atar otros cabos para seguir esta tentativa de comentar, no comprender del todo, a Rayuela.


Estructura


Andrés Amorós encuentra a Rayuela como un libro que quiere ser muchos –que es– muchos libros [1]. Esa frase que alude a la compleja, de itinerario múltiple, estructura y, que los hechos, no se agrupan en una historia convexa, se cierra, sino que es cóncava, se abre hacia el exterior y no necesariamente se orienta por unos ejes para buscar dibujar una circunferencia. Así plantea Cortázar la estructura: Rayuela, Del Lado de acá, De otros lados (capítulos prescindibles). La última división es la que distorsiona la narración habitual de una novela, pues compone citas, reseñas y apuntes que terminan siendo un metatexto. Aunque, vale decir, el modo en que se distorsiona es en términos macro, pues hablamos de esquemas, de párrafos y textos pequeños. Pero ahí no queda la cosa: lo singular y lo conspicuo en esta novela es el Tablero de Dirección porque distorsiona completamente una lectura lineal y en una sola dirección de un libro, sugiriendo que los hechos justamente no se entrelazan en un segmento, una dimensión en un solo sentido. Aparte, la narración habitual de una novela también es distorsionada en términos micro; la misma narración, que podemos reconocer como habitual y la lectura habitual que sugiere el autor como primera posibilidad de lectura: del capítulo 1 al capítulo 56 (las dos primeras divisiones en la estructura), es imbricada por toda una serie de figuras literarias que narra lo que Oliveira, el personaje central, piensa, ordena, desordena, compone, anhela, desea; es decir, despabila la psiquis compleja de un personaje complicado –esta redundancia más la podemos ver como una suma–, que vive como un intelectual inquietado por las fuerzas ocultas que están detrás de la vida: dedica mucho más tiempo en pensar, en buscar en vez de encargarse de lo que tiene, de lo que percibe inmediatamente. Así, Oliveira es un personaje idealista que es acompañado por la Maga –dedicaremos otro párrafo a este personaje, como al central–. Además, también en micro, se prepondera la reflexión (en ambages y juegos entra la rima, el ritmo y la sintaxis particular del autor) en los diálogos de los personajes del Club; los hechos son reseñados por una inmensa gama de topónimos, nombres de artistas, obras, etcétera; y ello distorsiona el relato, desplaza la atención del lector hembra (así llaman al lector habitual) que está preocupado por la consecución de los hechos, ya que la información en esos elementos son los objetos de los sintagmas y, por ello, están implicados en la comprensión del texto (sin embargo, gracias al contexto, se puede hacer un intento por dar una definición práctica de esos elementos y casi adivinando lo que quieren decirnos para que no se estropeé la lectura). En esos términos, macro y micro, podemos encontrar una distorsión de una forma de la estructura convencional de la novela.
Las técnicas narrativas empleadas son el narrador omnisciente y el monologo interior; y hacen que la historia nos sea expuesta de más ángulos; aunque, ya con la tercera división, las voces en las citas pueden acrecentar las técnicas narrativas o darles más de una aplicación. Así, tenemos una historia narrada de manera variada y, en sí misma, es variada por la distorsión en términos micro.

Poesía

La oralidad en la narrativa del autor ya ha sido reconocida en sus cuentos anteriores a Rayuela. Aquí se mezcla con un lirismo que ayuda al personaje central en sus reflexiones y vicisitudes. Ese ritmo y esa rima en el aspecto coloquial y formal a la hora de emplear epítetos, anáforas, metáforas y demás figuras literarias constituyen la arquitectura, es decir la forma en que se narra. Eso no es gratuito ya que la literatura junto a la pintura, el jazz, la escultura, la música clásica y otras expresiones artísticas rodean a los personajes en París (es perogrullada decir que eso es no gratuito en esta parte del mundo en ese entonces). Hay citas poéticas en varios pasajes de Rayuela, ellas justamente componen la variedad y la riqueza cultural innegable de la novela. La poesía se configura como elemento esencial y no es novedad en la narrativa cortazariana; le dan fluidez a la técnica narrativa que facilita varios cambios gramaticales: rompe con toda normativa gramatical en varios aspectos (hay capítulos que contienen párrafos en los que se insertan palabras inexistentes; se altera la usual disposición de las líneas textuales).

Historia

¿Qué relata Cortázar en Rayuela? ¿La vida intelectual y de errabundo de Oliveira, la historia de los amoríos de este personaje, el significado de la Maga y su hallazgo? Creemos que relata un fragmento de la vida de un individuo sin igual y que se parece a Jhony Carter –es acertada la afiliación que advierte Amorós en decir que podemos reconocer al perseguidor como hermano de Jhony Carter–. Una historia que es un conjunto de vivencias, placeres; que refleja los sueños de varios literatos latinoamericanos: viajar a París, vivir allá y dedicarse a tomarla por su numen. Pero, sobre todo y antes que todo, encontramos a este relato como un edén que no acaba en el Lado de acá, pues solo se prolonga sobre un pedazo del pasado de Oliveira en Argentina y confluye en el máximo elemento que es la Rayuela, el juego y que, además, es alegorizada a partir de los "capítulos prescindibles". La razón de decir lo anterior es no solo por el placer que los personajes disfrutan, sino por la falta de necesidades materiales. Esta idea, quizá, no sea del todo compatible con todos los personajes pero lo es con la mayoría.
Al final de la historia, se nos enseña a Oliveira con la pérdida de cualquier estribo racional. ¿Se puede decir que estaba en la locura? Quizá. Pero ese hecho no es el único, pues, que enseña al personaje central como un orate. Hay más, pero eso ya es Oliveira.

Oliveira

La locura es entendida, al menos occidentalmente, como una pérdida de la razón; es decir, como aquella persona que actúa a expensas y en contra de la razón. ¿La razón? Pues es la pieza clave que se remonta a la filosofía griega y se atomiza en el pensamiento occidental; claro, también es pizza para ordenar sin anchoas incoherentes, mozarella empírica y con bastante queso cartesiano. Aquí se puede enmarcar a Oliveira, un hombre que se enmarca idealmente –ya se ha sugerido arriba– racionalmente, pero que razona con una sola diferencia con que hoy la pizza no es para ordenar: sin mozarella empírica. Al igual que toda la estructura de la novela, la coherencia del personaje obedece a un armazón silogístico que desdeña los hechos y se ayuda de otras filosofías –puede estar Nietzsche involucrado–, que va en contra de la empiría griega y más bien ensalza la pasión al componer ideas que trascienden lo concreto: ideas por ideas. Oliveira, pues, es un caviloso personaje del que no conocemos mucho; nomás, que vive en París con una relación con una mujer llamada por el narrador y por él como la Maga y por otros personajes – Gregorovius–, como Lucía. Entonces, además de su idealismo, está su amor ideal, la Maga; por ella, él es un aedo que versa sobre ella como una criatura hermosa e inocente, desamparada. También, pero, la ve como incapaz de idealizar la realidad a fin de entenderla. Ella es vida pura, es decir la realidad en escena, sin preguntarle por ella a los que están detrás de las bambalinas. Oliveira quiere estar detrás de ellas, pero tampoco las acosa totalmente. (Hay un capítulo que da cuenta de la realidad en los diálogos del club (28) y el que puede servir para entender mejor esta idea).
Aparte de la Maga y el Idealismo, es un argentino, porteño en París y por eso muestra varios rasgos de la cultura perteneciente a ese origen. Pero es un porteño afrancesado, pues demuestra un gran dominio por las artes de Francia y Europa; de esta última idea, Oliveira, del que no sabemos su oficio claramente –hay un fragmento de un diálogo con Traveler en el que él le habla acerca de lo que se dedica–, es un intelectual. Entre un idealista y un intelectual la diferencia no es mucha, ambos se pueden incluir. Ahora bien, él es relacionado con Morelli. Éste escritor comparte bastantes puntos de vista con el personaje y los miembros del club que leen su obra –la lectura de ella es seguida en los capítulos prescindibles–. Si no nos perdemos y seguimos lo que piensa Morelli, se comprende algunas partes de la filosofía de Oliveira. Eso sí, eso ya es otro tema. Mejor veamos otro personaje.

Maga

La madre de Rocamadour entra en la novela con el romance mágico de Oliveira y la anhela al punto que se vuelve su obsesión. Ella ignora muchas cosas y prefiere hacer las cosas; no tiene una labor determinada en la sociedad. Estas características valen para comprender a este personaje desde el marco de las ideas en la narración misma. Mientras que todos los miembros del club –Ronald, Ossip, Etienne– son intelectuales o artistas que se caracterizan por tener un pensamiento elaborado por su prolijidad en conocimiento, Maga es la aprendiza que se inquieta por saber, hace más preguntas que afirmaciones; así lo señalan los propios personajes en los diálogos, la tildan de alguien que poco sabe. Por ello se puede decir que este personaje encarna a la psiquis de una niña, agrupada con adultos seguros de lo que dicen. No tiene, pues, la feminidad vista por los integrantes del club en Babs. Quizá por ser niña y caracterizarse así misma brevemente, termina siendo enigmática, una idea romántica y lírica de Oliveira. Después esa idea se encarna en Talita. De esta manera, la Maga es un personaje que es silenciado; más bien su riqueza está en tanto la pongamos en función a Oliveira.

Argentina

Los demás personajes, aparte de los integrantes del Club, Traveler, Talita, Gekrepten y otros conforman la otra parte de la novela. Traveler es un personaje que tiene bastante similitud con Oliveira en la fantasía, en el pasado, en los gustos –el mate es una constante también en París– y la mujer, Talita. Ella es fantaseada al momento de ser vista como la Maga por Oliveira; bueno, la semejanza es física, pues en cuanto a pensamiento Talita, por el contrario, es independiente de los demás personajes. Pero, algunos rasgos de sus actitudes podrían apuntar a un parecido con la Maga en su característica de aprendiza. Eso podría deberse a que las situaciones de ambos personajes son diferentes. La figura de la Rayuela gana mayor protagonismo en esta parte de la novela y explicará, en conjunto con las demás señalizaciones de ella en otras partes de la novela, el significado total de la novela.

Significación

Habiamos dicho que la historia era un edén por relatarnos las vidas de personajes que no tienen necesidades; esto es en el sentido de la falta problemas en aspectos más materiales y quiere decir que no se hace mucho énfasis en el dinero, la salud o el trabajo –por ejemplos–. Ahora bien, cuando ya hablamos del significado que tiene Rayuela, la metáfora compleja que engloba el propósito de la novela, con la historia relatada el edén se torna lúdico: con esa piedrita que se desplaza a un casillero de la Rayuela para ganar el juego; ese juego no es más que una búsqueda existencial por el sentido de la vida que no halla Oliveira. Por eso, si solo tenemos una lectura somera de la historia sin sopesar el idealismo marcado del personaje central, sus amoríos, veremos que efectivamente es un edén lleno de fantasías. Es cierto que las fantasías siguen prevaleciendo en los personajes, pero eso se explica por el hecho de que algo falta en sus vidas, razones de ser, de existencia. Entonces Rayuela significa la búsqueda del cielo como lo que les falta para justificar su existencia. El hecho de que esa búsqueda se realicé en las nubes es porque el trasfondo es metafísico: va más allá de lo físico y se va hacia ideas lejanas. Eso caracteriza la narrativa del autor, el significado subyacente en la fantasía.
Rayuela es una novela notable y su fama se debe a su carácter renovador de los cimientos de la narrativa. Las alteraciones que he tratado tienen su sustento en la pertinaz insistencia del autor por cambiar la literatura de su tiempo y hacer del lector alguien que sea más independiente del autor. Por ello, es una novela de lectura no sencilla; parte del supuesto de que el lector lee cómo le dé gana porque puede hacerlo.




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[1] Julio Cortázar. 2005. Rayuela. Andrés Amorós. Edición Decimoctava. Madrid. Cátedra.
 
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martes, agosto 07, 2007
Algo del Séptimo Arte

Entre mis horas de lectura, hallé un texto interesante publicado por
el INCAA (Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales), al parecer
como parte de su programa Lenguaje Audiovisual: Un Universo de sentidos. El instituto está
dedicado al fomento de las artes audiovisuales en el país de
Argentina. Voy a extraer uno de los pasajes –también he adjuntado las notas del autor– del texto en mención al arte
cinematográfica que expone algo de sus denominadores en su expresión.





LOS DISCURSOS AUDIOVISUALES: EL CINE





“El interés que entraña el cine, su magia y su belleza, la versatilidad de sus técnicas y la infinita gama de contenidos es, en muchas ocasiones, la clave de la investigación sobre épocas, historias, relatos o documentos, o sobre el mismo cine, su lenguaje y su tecnología”.



Enrique Martinez-Salanova Sánchez





El origen del cine, en tanto experimentación de la proyección de imágenes en movimiento visibles para más de un espectador, se remonta a finales del siglo XIX, en forma simultánea en Estados Unidos y en Europa. En Francia los hermanos Lumière llegaron al cinematógrafo (invento que era al tiempo cámara, copiadora y proyector), como primer aparato que se puede calificar auténticamente de cine, el 28 de diciembre de 1895, y el nombre de los inventores son los que han que dado reconocidos universalmente como los iniciadores de la historia del cineª. Justamente Francia fue el principal productor de películas a nivel mundial hasta 1918, fecha en que decae en directa proporción al crecimiento del cine norteamericano, con excepción de la Unión Soviética, desde 1924. Esos años se caracterizaron también por la aparición del sonido en el cine y el surgimiento en Hollywood de una serie de estudios que posteriormente se transformarían en un emblema del cine a nivel internacional. Aquellas películas que alguna vez nos conmovieron, ese espectáculo que disfrutamos en la sala oscura no es otra cosa que la punta del iceberg –el producto para el gran público– de una expresión cultural que se abre en varias dimensiones. El cine es arte: aunque en sus orígenes nadie le veía más posibilidades que la de atracción de feria, su desarrollo formal y estilístico le permitió conquistar el estatus de expresión artística. También es espectáculo y está directamente asociado a la idea de entretenimiento. En otro aspecto, se remarca su condición de vehículo ideológico: debido a su capacidad para comunicar ideas y a su poder de penetración, ha sido deliberadamente utilizado en gran parte del siglo XX para seducir a las masas. Como instrumento de propaganda política y de exaltación nacionalista de algunos Estados, o convertido en herramienta de denuncia y rebelión social, el SéptimoArte ha tenido gran protagonismo en la arena política. También se valora positivamente su potencial de vehiculizar conocimiento y de acercar información a través de la pantalla. Tampoco podemos soslayar su dimensión de documento histórico de la época y de la sociedad en que naceª: una película no sólo es la historia que cuenta, también es una ventana para asomarnos a la época en la que fue realizada y tomar contacto con los deseos, los intereses, la forma de pensar y de representar el mundo en otros momentos históricos. Pero también el cine es una industria y sus obras –las películas– son mercancías. Es una actividad que funciona dentro del circuito creación-producción-distribución-consumoª, que se relaciona y participa con otras industrias. Pensarlo en cada una de estas dimensiones nos revela la complejidad del fenómeno a la vez que permite acercarnos hacia relaciones y posibilidades de análisis.



El cine como industria



La exhibición de películas en salas públicas, para audiencias numerosas y simultáneas en diferentes lugares (distintas salas, ciudades y países) tiene su origen en la idea de amortizar los costos de las películas. De esta manera el cine forma parte de la cultura de masas a través de la producción en serie de películas así como de la difusión de las mismas para grandes públicos en salas comunitarias.El cine no sólo es una industria reproductora de mensajes como lo es la industria editorial sino que es también una industria productora ya que la autoría del mensaje es inseparable de su producción artística y técnica. Otro factor importante en la producción de películas es la demanda del público ya que una buena recepción condiciona la oferta. Existen distintas motivaciones para que ciertos sectores de la sociedad decidan invertir su dinero en la producción de películas: “las elites financieras invierten su dinero en la producción de películas para obtener con ellos un beneficio económico a través de su explotación en el mercado (motivación comercial o económica) y/o para transmitir con ellos su ideología de dominación al público y legitimar así su status quo social (motivación ideológica o política)”ª.Sin embargo, como sucede con los géneros no existen películas que respondan a una única motivación sino que es posible encontrarlas operando en forma conjunta. Además de la participación de los empresarios, desde su inicio, también los mismos actores y actrices han sido los encargados de promocionar la industria cinematográfica. El espacio que le dedican las revistas y programas especializadas han servido para que el espectador se interiorice de los nombres de las figuras de las principales películas. En cualquier época, Hollywood se ha aprovechado de su star–system para consolidaren todo el mundo las producciones de sus estudios. Desde 1980, con la competencia que supuso el video doméstico y la televisión por cable para la industria del cine, se produjeron modificaciones en las formas de acceder a los productos cinematográficos. La producción cinematográfica ha ido evolucionado con los años hacia una integración multimediática. Una película no es ya un producto aislado, sino que es pensado por el productor en torno a diversas formas de explotación, incluyendo el merchandising que genera, y de las cuales se obtienen, también, beneficio económico.La figura del distribuidor es la del intermediario entre el productor y el exhibidor. El productor, al no encargarse de la comercialización de su trabajo, delega en el distribuidor un lugar relevante en la industriadel cine, haciéndose cargo éste de la estrategia de lanzamiento de las películas (publicidad, prensa, copias, etc.). La exhibición cinematográfica sepresenta a través de las distintas salas de cine que actúan como lugares de convocatoriadel público. En los últimos 15 años seprodujo la concentración de la exhibición cinematográfica en grandes centros comerciales a través de los complejos multipantallas, que le ofrecen al espectador, además de la proyección de la película, una variada oferta gastronómica y de distracción.



Cine independiente



El cine independiente surge a mediados del siglo XX en Estado Unidos, como oposición al monopolio de los grandes estudios cinematográficos y al impuesto que se aplicaba tanto a los productores como a los distribuidores. Por esta razón un grupo de productores y exhibidores deciden agruparse y crear sus propias organizaciones, denominándose ‘independientes’. Una de las principales características de este cine es la fuente de financiamiento que no es la misma que la de los grandes estudios de Hollywood. Otra de sus características esla temática que abordan, que en general involucra a sectores de la población y problemáticas marginados por el cine comercial (prostitución, chicos de la calle, exilios políticos, violación a derechos humanos, etc.). En cuanto a su estética podemos decir que el cineasta se encuentra más libre en el proceso creativo y no se rige necesariamente por los gustos del mercado, imprimiéndole a la obra su propia visión artística.

–––––––––––––––––
ªVer "Historia del cine," Enciclopedia Microsoft® Encarta® Online 2005 http://es.encarta.msn.com © 1997-2005 Microsoft Corporation. Reservadostodos los derechos.
ªGubern, R., lo define con estas dimensiones, en Historia del Cine, Tomo I, Editorial Baber, Barcelona, España. 2002.
ªEsta dimensión está planteada en ‘La ventana discreta. Introducción a la narrativa fílmica’, de M. Elsa Bettendorff y M. Raquel Prestigiácomo, Atuel,Buenos Aires, Argentina, 1997.
ªGubern, R., La mirada opulenta, Barcelona, 1994, pág. 331.





 
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sábado, junio 09, 2007
Sobre féminas


La revista coyuntura es la principal publicación del Centro de Investisgaciones Sociológicas, Económicas, Políticas y Antropológicas (CISEPA, sea este en publicaciones ulteriores) de la PUCP, con el respaldo de la facultad de Ciencias Sociales. En su undécimo número, trae un singular artículo sobre el feminismo, a manera casi de crónica . La difusión de la mencionada revista solo alcanza un tiraje limitado, por lo que me parece apropiado reproducir el artículo tal cual está en publicación. Con este párrafo de preludio, entonces, podemos dar lectura a este artículo.


A propósito del 8 de marzo notas personales sobre el feminismo y la nostalgia



Maruja Barrig


Profesora del diplomado de Estudios de Género PUCP


No nos cambiábamos por nadie al iniciar 1980. En los años anteriores, una feliz confluencia de movilización popular, militancia partidaria de izquierda, Teología de la Liberación, lucha contra la dictadura (de ese entonces) había impulsado a la Izquierda Unida como la segunda fuerza del país. Fundamentalmente, creíamos, se había generado un cierto sentido común sobre algunos acuerdos básicos como justicia social, solidaridad, socialismo. Después pasó lo que todos sabemos. Socialismo fue sinónimo de terrorismo y hasta el diccionario sociopolítico trocó y adoptó las frases de "tejido social", "participación ciudadana" y "gobernalidad democrática" (¿cuán democrática puede ser la gobarnalidad?).

Lo anterior pareciera no venir al caso con el feminismo, el 8 de marzo y los estudios de género, pero sí. Tiene que ver con el "exitismo", en este caso, feminista¹. Años atrás, hasta las militantes habían logrado convencer a sus líderes máximos que preocuparse por "el problema de la mujer" no era dividir a la clase obrera, sino continuar las viejas tradiciones: recordar que Don Federico (Engels) ya había asegurado que la mujer era el varón lo que el proletario al partrón, sin olvidar a Lenin y Clara Zetkin y demás.

Luego vino todo este asunto de autoconciencia y nos habíamos amado tanto. Algo fue saliendo de todo esto. Redes de activistas en América Latina; libros que prestaban, ajados o fotocopiados, pero circulaban. Desfiles en las calles, las flores, los poetas. Cómo olvidar los Encuentros Femeninos y sus feroces tensiones. Había un cierto idealismo en esta "misión civilizatoria" frente al mundo patriarcal, una gran dosis de candorosa audacia (Carla Lonzi, una feminista italianam tituló su libro Escupamos sobre Hegel). Ingenuidad quizá, pero pasión definitivamente.

Las mujeres hacían tanta bulla en tantos países que ni el Sistema de Naciones Unidas pudo obviarlas. Y entonces los derechos humanos (Viena 1993), la salud sexual y reproductiva (El Cairo 1994), y la condición de la mujer (Bijing 1995) fueron discutidos buscando derechos mínimos para todas las mujeres en todo el planeta. Pero los planes de acción de esos eventos no eran vinculantes. Eso tuvimos que aprender: la jerga del sistema internacional. Nuevas palabras como lobby y advocacy se agregaron, empujando al margen al patriarcado, al mi cuerpo es mío y a democracia en el país y en la casa.

Al comienzo, como que ese deplazamiento no importó mucho. Algunos frutos de trabajo de hormiga, casi de apostolado, habían colocado en la agenda pública la violencia contra la mujer y una ley había sido promulgada. Los organismos internacionales y sus socias locales se interesaban ahora por el género; las universidades tenían curiosidad sobre qué era eso, y hasta el presidente de la República se preocupaba por la autonomía de la mujer (aunque simultáneamente encarcelaba a sus esposa en Palacio de Gobierno).

Los temas feministas eran y son complejos. Aluden a un tinglado legal, pero también –si se permite la nostalgia– a la acumulación del capital, al cuerpo y la sexualidad de la empresaria exitosa, de la campesina de Paruro y de la asháninka. Y, entonces, estas complejidades abrieron el vasto campo de las especialidades: las médicas y abogadas son las autorizadas para discutir sobre aborto (bueno, en realidad, las abogadas sobre casi todo); las sociólogas sobre la globalización, la política, la socialización, y así sucesivamente. Porque en los noventa ya no eran suficientes el compromiso y la pasión. Había que "saber", argumentar debatir, convencer a otro –congresista, ministro, funcionario de organismo bilateral o multilateral o de ONG– renuente al feminismo, pero aquiescente a la perspectiva de género. Así, como no es posible cercenar una apuesta política de un marco teórico, nos pusimos el traje sastre sobre la blusa de algodón de la India y el collar de perlas encima de kas chaquiras. Tan camufladas hemos estado –de ahí que la ecuatoriana María Cuvi haya acuñado el término "tecnócratas del género"– que cuando, con inocencia quinceañera, una firma su convicción feminista entre colegas "nada que ver", algunos dan un respingo de sorpresa. Hagan la prueba.

El otro empeño fue la "influencia en políticas". Fuimos para allá porque había que estar en todo, por si alguien se le olvidaba agregar "equidad de género" en los antecedentes de la ley o en el pronunciamiento. Pero además, solo dos años después de conceder amnistía a violadores de derechos humanos y asesinos, en 1997 el presidente de la República había aprobado la Ley de Cuotas. Para allá también fuimos, con la exalatación que la politóloga Sonia Alvaréz calificó de entusiasmo por la política y olvido de lo político. No estoy negando la importancia de las leyes, pero quizá si reclamando un poco más de realismo. Como se dice in vulgaris, el Perú no es Suiza; peor todavía, el Perú (ese que limita por el sur con playas de Asia, por el norte con el aeropuerto y por el este con La Molina) no es el Perú en todos lados. Si no, pregúntele sobre la Ley de Igualdad de Oportunidades a la campesina de Pampamarca a quien su vecino comunero le paga tres soles por jornal cuando a los hombres les paga cinco, o pídanle a la señora de Paucartambo que les cuente cómo le fue en la comisaría cuando denunció a su esposo por golpeador².

El "exitismo", pues, se va decantando de a pocos. Cuando los partidos políticos sacan la vuelta a la Ley de Cuotas, los jueces a la Ley contra la Violencia y los voceros confesionales a los derechos sexuales y reproductivos. En qué mundo vivíamos cuando nos confiamos que porque el documento final –no vinculante– de una conferencia internacional escribía género sin corchetes ya habíamos ganado. La reacción conservadora vino con todo. De la mano de la economía y el mundo globalizado, retocedimos a la caverna del fundamentalismo, el de Bush y el de Osama, también.

Para terminar, tres anécdotas personales recientes. Las egresadas del diploma de Estudios de Género (2006), empeñadas en publicar un boletín, me entrevistaron sobre el feminismo. El desoncierto fue mutuo. Cómo podría responder sobre cuál es la posición y la agenda actual del feminismo peruano o por qué las feministas no se preocuparon por las campesinas y qué es el movimiento feminista no se preocuparon, ¿existe? "No se envejece en la barricada o se envejece mal", aseguró la feminista francesa Françoise Collin. Balbuceé e improvisé respuesta (¡tenían una página A-4 llena de preguntas!) hasta que la honestidad me venció y comencé a responder "No sé" y fue más fluida la confesión de intuiciones antes que de certezas, que no sé muy bien dónde se me fueron los últimos años. Pero quizá sí una certidumbre: escuchando a esas jóvenes inteligentes, informadas y asertivas, supe que tenían un camino más ancho que el sendero de herradura que tuvimos a su edad las mujeres clasemedieras de mi generación; y quizá muchas de nosotras algo hicimos para que esto fuera así.

La segunda historia parece contradecir a la anterior. Un curso de actualización para catedráticos de ciencias sociales de universidades de otras provincias, que reunió una treintena de hombre y mujere, incluyó una sesión sobre el género y el patriarcado inserta en el tema específico. Dejando la pasión en la puerta y con Charttejee en una mano y PowerPoint en la otra, pensé que no había pierde. No se tocarían temas "sensibles" (valóricos, los llaman los chilenos) pero pareciá inevitable hablar de las indígenas y la familia en la consolidación de cultura e identidades. Hubo de todo, como en la viña del Señor. Pero al costado de un tercio silencioso y de otro aparentemente cómplice, el tercio recalcitrante arremetió: ¿las femininistas y las teóricas del género pretendíamos acaso destruir la familia? ¿No era simplre comprobar que los escolares de hogares nucleares (quiso decir biparentales) rendían mejor que los hogares desestructurados y disfuncionales? ¿Por qué negar la complementariedad andina y el papel de las indígenas en la cultura? Y una de las asistentes aseguró que las mujeres que se creían listas e iban demostrando lo que sabían, no eran tan listas como lasque se hacía pasar por tontas para conseguir lo que querían. Uno de los organizadores no ocultó su sorpresa ante el desfase entre el nivel académico del grupo y su rechazo para pensar que otros arreglos de vida son posibles.

Es que eso es difícil cuando del poder se trata. Aunque no tan recientemente, en la comunidad campesina de Ccarhuahurán, en Huanta, entrevisté a sus dirigentes sobre la labor de una ONG que estaba evaluando. La ONG había realizado talleres de capacitación con las comuneras sobre la Ley de Violencia contra la Mujer, lo cual, en opinión de los campesinos, originó "conflictos" en sus comunidades: "Hemos tenido problemas", aseguraron. "Un grupo de señoras dijeron que ya sabían sus derechos; las mujeres querían separarse y no les gustaba que les pegaran. Nosotros [dirigentes comuneros] planteamos [a la ONG] trabajar en forma armónica. Porque a las esposas ya no se les podía ni tocar. Cuando las señoras ya conocen sus derechos, ya se creen totalmente intocables" (el énfasis es mío).

La armonía reclamada por el comunero no dista mucho de los catedráticos univesitarios. La incomodidad ante el posible resquebrajamiento del statu quo requiere un llamado al orden establecido, donde cada uno se mantenga en su lugar; sin quejas ni murmuraciones. La pareja, la sexualidad y la familia, en ocasiones los últimops recursos de certezas personales y siempre el locus de lo político, para retomar a Álvarez, asoman como el más duro huedo del poder. Vamos allá.

––––––––––––––––––––––––––––––
¹Así bautizó la abogada Susana Chiarotti al ánimo vencedor del movimiento de mujeres a inicios de la década de1990.
²Hoy, domingo 24 de febrero, el diario La república consigna que según la Inspectoría General de la Policía Nacional, en los tres años que van del 2004 a 2006 se han registrado 3.555 casos de violencia familiar protagonizada por polícias. Si les tocara recibir una denuncia de una mujer golpeada, ¿cómo la atenderían?
¿Y qué decir de lo anterior? Primero, el estilo de la
profesora es bastante picante, pareciera que ella misma podría rehacer un
movimiento feminista en el Perú. Segundo, el hilo argumentativo de Barrig de
ninguna manera nos ha conducido a una loa al feminismo; más bien, hay un
resultado que lo da por muerto prácticamente. Ha empezado por hacer una
remembranza de los éxitos del feminismo, pero hacia la actualidad esos éxitos
solo parecen alcanzar a solo algunas mujeres peruanas, ¿y el resto? Esto parecía
plantearse Barrig al aludir que el Perú es un país de bastantes lados (y no solo
de los límites con Asia). Por esto, la profesora pasa de hablar al feminismo al
maltrato a la mujer y, es decir, termina entregándonos nuestra realidad: una
despota con riendas masculinas y nada de femeninas. De ahí que nos hable de la
tan en boga violencia familiar y de las comunidades campesinas. ¿Y por qué de
las comunidades campesinas? Pues es en estas pequeñas sociedades yacen gérmenes
que juntos evidencian la enfermedad llamada machismo. Ese estilo del discurso de barrig
tiene el trasfondo de una verdadera indignación al querer reclamar el feminismo
en un país donde podemos decir que no existe. Tercero, estas reflexiones sobre
el 8 de marzo necesitan tener más alusiones y tratamiento.

Qué tiene de especial el 8 de marzo en todo este tema. Algo
con la mujer, buena inferencia. Mundialmente el 8 de marzo de cada año se consagra
el "día internacional de la mujer" (hay otros rótulos parecidos a este: "día
internacional de la mujer trabajadora", "día de la obrera"); ahora bien, sin
embargo, en torno a esta fecha existen algunos entredichos: este fecha no es
real y no debería tomarse por un día que dé homenaje a la mujer. ¿Qué sucede con
esto? Los historiadores no se han puesto muy de acuerdo en sustentar la
veracidad de esta fecha; entre algunas investigaciones¹ surge la tesis de
colocar ese mentado día como aquel que conmemora el reclamo del derecho de voto
de la mujer (para ello existía a fines del siglo XIX, el movimiento
internacional de mujeres socialistas). Mari Jo Buhle entre sus investigaciones
alude esta fecha y también negó la supuesta conmemoración, para señalar que en
el año 1909 por esa fecha hubo un incendio que ocasionó la muerte de
un buen número de mujeres obreras². No solamente se puede encontrar en la
historia norteamericana esta tesis, sino muchas otras. Seguir discurriendo entre ellas y
acerca del "día", no aporta mucho mi propósito. Mientras que sí esto ha servido
para afirmar que la instauración de los derechos de la mujer
a principios del siglo XX en todo el mundo estuvo influenciado por la
influencia del socialismo. Por ello, Barig da pie a esta ideología al principio
de su artículo.

Como es de suponerse, los movimientos mundiales, la
tecnología, la moda y demás tendencias globales llegan a
nuestro país poco antes de acabar la función. Es cierto que en el Perú
las corrientes feministas tuvieron logros, en los mismos medios de
comunicación se pueden apreciar ya en todos los matices. No obstante,
ya para concluir con esta breve prolongación, hay serias brechas entre los
peruanos: nuestra construcción de nación es endeble si
logra recorrer todo el país; hay un sinnúmero de peruanos que no se
encuentran sumados a la nación existente que se vive en la capital; capaz
podríamos hablar de bastantes naciones confundidas en Perú. Y en esto no
solamente está la constitución sociológica, sino la abiertamente legal.
Barrig hizo hincapié en la falta de justicia a la hora de hacer frente a la
agresión a la mujer campesina, a causa de la mínimna o ausente función que cumple
los juzgados de familia y de paz letrados. De este modo, la condición de la mujer
peruana, así como la centralización hacia la descentralización,
tiene por dirección ir hacia ser una condición parecida, con
igual de derechos (por esto no negar las diferencias entre los dos
géneros) que la condición del hombre
peruano. Condición que ya tienen algunas peruanas, bien es esta la certidumbre
de Barrig.

––––––––––––––––––––––––––––––
¹Álvareza Gonzáles, Ana Isabel. 1999. Los
orígenes y la celebración del Día Internacional de la Mujer, 1910-1945.
KRK Ediciones. Oviedo.
²Buhle Jo, Mari. 1943 (Edición póstuma). Women
and American Socialism, 1870-1920. Illinois Books Edition, 1983.
Munfactured in the United States of America. ISBN 0-252-01045-0. [...]
"The bourgeoisie has absolutely no interest in women's emancipation. On the
contrary, only where there are slaves can the bourgeoisie prosper, and a
proper bourgeois does not even want to make his own wife equal, let
alone the entire female sex. The Social Democrats, on the contrary, must
bend their entire will and effort [..]" (Esta cita es el epígrafe del
primer capítulo German-American Socialist and the Woman Question, da idea del
socialismo en torno de la lucha de la
mujer).
 
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Terror en la Literatura

La revista de Literatura Independiente de los
Nuevos Tiempos (España) tiene una sección de opinión llamada
Repóquer Damas. Algunas veces asisto a hacer una lectura de estas Damas. En
el mes de febrero, le tocó a Care Santos. Su opinión sobre el
terror refleja no solamente nuestros tabúes escondidos debajo de la cama,
también quiere versar sobre la incidencia del terror en la tradición literaria.
Es una modesta reflexión, pero no por eso carace de agudeza.

Terror Innato*

Care santos

Plinio el Joven habla en sus cartas de un espectro que paseaba por las noches por cierta casa de Atenas, atemorizando a todos sus habitantes con un extraño ruido de cadenas. Al conocer esta historia, el propio autor recabó epistolarmente la opinión de un amigo acerca de la creencia generalizada en los fantasmas, preguntándole si creía en su existencia o si, por el contrario, es nuestro temor el que los convoca.


En el fondo de esa pregunta de Plinio se adivina un cierto pudor a haberse dejado atemorizar alguna vez por una historia sobrenatural. Lo cual no es extraño, en un hombre maduro y culto como él. Otro hombre maduro y (muy) culto, M. R. James, fue el padre del ghost tale tal y como lo conocemos hoy. M. R. James, catedrático de latín y griego, traductor, estudioso de los clásicos, y gran admirador de Joseph Sheridan Le Fanu —a quien antologó— reconocía escribir historias de fantasmas para entretener a sus familiares durante las noches de mal tiempo. Otra temporada de mal tiempo, la que azotó los alrededores del lago Constanza en la primavera de 1718, llevó a Shelley y Byron a jugar a escribir cuentos terroríficos. Para ellos el juego no arrojó grandes ganancias, pero sí para sus acólitos —Mary, la esposa del primero y Polidori, el secretario de Byron— quienes dieron vida nada menos que al primer vampiro literario y al monstruo de Frankenstein.


He aquí un entretenimiento muy común en aquellos tiempos sin televisión, cine ni Internet: contar historias al calor de la lumbre. La literatura decimonónica supo recoger bien la atmósfera de estas reuniones. Con una de ellas empieza, entre otras muchas, Otra vuelta de tuerca, de otro James —Henry—, una de las mejores historias de fantasmas jamás escritas.


¿Por qué ese gusto tan antiguo del ser humano por la literatura de terror? ¿Por qué el género terrorífico parece gustar a todos, grandes y mayores, a pesar de que, tanto en el cine como en la literatura, nos proporciona sensaciones desagradables? ¿Por qué es un género que gusta en especial a los más jóvenes, acaso más a los hombres que a las mujeres, y que por prudencia, por deseo expreso de tranquilidad, algunos abandonan al llegar a una madurez?


Me gusta buscar respuestas a estos interrogantes en nuestras conductas innatas. No me parece tan extraño que el gusto del ser humano por el terror tenga que ver con nuestros métodos de aprendizaje, de superación de las dificultades e incluso con la competitividad como método de supervivencia. De algún modo, tal vez nos gusta el género de terror porque nos plantea retos. No sólo intelectuales —el terror suele versar sobre cuestiones que nos obligan a cuestionarnos nuestras creencias más profundas—, también otros más primarios. Hasta cierto punto, son un rito de iniciación: no en vano al terror como género de ficción se accede con una determinada edad por expresa voluntad de los padres, que tienden a proteger a sus cachorros demasiado vulnerables. Los adolescentes convierten la visión de ciertas películas en ceremonias iniciáticas y alardean frente al resto del grupo de haber sabido salir indemne de ciertas escenas o de ciertas películas.


A los adultos, el terror nos sitúa cara a cara con nuestros propios fantasmas, nos zarandea en muchos sentidos, y nos hace salir de su lectura con la sensación de haber superado una prueba, pero también de ser más fuerte que antes, de estar más seguro de algunas cosas. Los relatos inexplicables interesan a todo tipo de público. Escucharlos, pero también contarlos. Sólo hay que hacer la prueba en medio de una animada reunión de amigos: pedirles que cuenten sucesos inexplicables reales, que hayan conocido por propia experiencia. El resultado de este experimento es una de las razones por las que el género tiene el porvenir asegurado.

____________________________________

*Véase Santos Care. 2007. "Repóquer Damas": "Terror Innato" (página web). Literaturas.com (revista literaria). España. Consultado el nueve de junio del año en curso. Año VII. Febrero 2007. ISSN 1695-4996.

 
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viernes, marzo 23, 2007
Invocaciones
Insiste en tu abrazo,
redobla tu furia ,
crea un espacio de injurias
entre yo y el espejo,
crea un canto de leprosa
entre yo y la que me creo


Alejandra Pizarnik, poetisa argentina (1936-1972)
 
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sábado, marzo 17, 2007
Internet: libertad y sociedad: una persepectiva analítica
He estado leyendo este ensayo del profesor Castells y me ha sido gratificante. Porque el ensayo maneja buenas reflexiones encaminadas junto con, lo más resaltante, una base de información. Por ello, el carácter innegable y de imprenta del lector para este ensayo debe ser el de didáctico. Para qué realizar más previos comentarios, tienen aquí la primera parte del ensayo (habrán más partes porque si se han percatado, el ensayo original –lo pueden revisar gracias al link que dejado ajunto al título– es bastante extenso). Al pie del mismo, expondré algunas impresiones.

Introducción

Como toda tecnología, Internet es una creación cultural: refleja los principios y valores de sus inventores, que también fueron sus primeros usuarios y experimentadores. Es más, al ser una tecnología de comunicación interactiva con fuerte capacidad de retroacción, los usos de Internet se plasman en su desarrollo como red y en el tipo de aplicaciones tecnológicas que van surgiendo. Los valores libertarios de quienes crearon y desarrollaron Internet, a saber, los investigadores académicos informáticos, los hackers, las redes comunitarias contraculturales y los emprendedores de la nueva economía, determinaron una arquitectura abierta y de difícil control. Al mismo tiempo, cuando la sociedad se dio cuenta de la extraordinaria capacidad que representa Internet, los valores encarnados en la red se difundieron en el conjunto de la vida social, particularmente entre las jóvenes generaciones. Internet y libertad se hicieron para mucha gente sinónimos en todo el mundo.

Frente a tal transformación tecnológica y cultural, los detentores del poder de controlar la información a lo largo de la historia, es decir, los estados y las iglesias, reaccionaron con preocupación y, en los estados no democráticos, con hostilidad, tratando de restablecer el control administrativo de la expresión y la comunicación. Pero la ejecución del proyecto estatista sobre Internet se encuentra con obstáculos considerables. En los países democráticos, Internet se consolida como instrumento esencial de expresión, información y comunicación horizontal entre los ciudadanos y recibe la protección constitucional y judicial de las libertades. En todos los países, menos en las teocracias, la importancia económica y tecnológica de Internet excluye que se pueda ignorar o relegar su amplio uso en la sociedad. Más aún, la ideología del progreso mediante la tecnología hace de la promoción de Internet un valor legitimador para gobiernos que fundan su estrategia en el desarrollo económico dentro del marco de la globalización. De ahí el complicado encaje de bolillos político entre la libertad y el control por parte de los Estados.

Por su parte, los internautas suelen afirmar sus derechos individuales fuera de contexto, situándose como vanguardia tecnológicamente liberada de una sociedad informáticamente iletrada. Más aún, los emprendedores llegan a empresarios mediante la comercialización acelerada de Internet, un proceso en el que frecuentemente traicionan sus principios libertarios, por ejemplo, mediante el sacrificio de la privacidad de sus clientes o la colaboración técnica e informativa con los dispositivos de control y vigilancia de la Administración.

Los ciudadanos, en general, tienden a hacer un uso instrumental y poco ideológico de Internet: lo utilizan para lo que les sirve y consideran la libertad en Internet como un tema fundamental cuando hace tiempo que se han acostumbrado al control político y comercial de su principal fuente de información: la televisión. Pero dicha actitud puede cambiar conforme vaya asentándose en la sociedad la primera generación que está creciendo con Internet. Conforme el uso de Internet vaya generalizando la información y el conocimiento sobre la importancia social decisiva del control sobre Internet, puede ser que la batalla por la libertad en la red, incluida la libertad económica de acceso a la red, desborde los confines de la actual elite ilustrada.

Internet: ¿una arquitectura de libertad? Libre comunicación y control del poder

Es controlable Internet? Éste es un debate sempiterno en el que se mezclan los sueños personales, los grados de (des)conocimiento tecnológico, la rutina del poder y la rapidez del cambio de los parámetros de referencia. Tratemos de clarificarlo.

En principio, el diseño de la red, a partir de una estructura en estratos (layers), con capacidad distribuida de comunicación para cada nodo y transmisión por packet switching, operada por protocolos TCP/IP, según múltiples canales de comunicación alternativos, proporciona una gran libertad a los flujos de información que circulan por Internet (www.isoc.org).

En sentido técnico, es cierta la célebre afirmación de John Gilmore de que los flujos en Internet interpretan la censura (o interceptación) como un fallo técnico y encuentran automáticamente una ruta distinta de transmisión del mensaje. Al ser una red global con poder de procesamiento de información y comunicación multinodal, Internet no distingue fronteras y establece comunicación irrestricta entre todos sus nodos. La única censura directa posible de Internet es no estar en la red. Y esto es cada vez más costoso para los gobiernos, las sociedades, las empresas y los individuos. No se puede estar "un poquito" en Internet. Existe, sí, la posibilidad de emitir mensajes unidireccionales propagados en Internet, sin reciprocidad de comunicación, en la medida en que los servidores de un país (por ejemplo, Afganistán) permanezcan desconectados de la red interna. Pero cualquier conexión en red de ordenadores con protocolos Internet permite la comunicación global con cualquier punto de la red.

Sin embargo, si la red es global, el acceso es local, a través de un servidor. Y es en este punto de contacto entre cada ordenador y la red global en donde se produce el control más directo. Se puede, y se hace en todos los países, negar acceso al servidor, cerrar el servidor o controlar quién comunica qué y a quién mediante una vigilancia electrónica de los mensajes que circulan por el servidor. Pero los censores no lo tienen tan fácil como parece. Primero, porque en algunos países hay una protección legal considerable de la libertad de expresión y comunicación en Internet. Tal es el caso, en particular, de Estados Unidos, en donde, en 1996 y en 2000, los tribunales estadounidenses, con sentencias corroboradas por el Supremo, declararon inconstitucionales dos intentos legislativos de la Administración Clinton para establecer la censura de Internet, con el pretexto de controlar la pornografía infantil. En una sentencia célebre, de 1996, el Tribunal Federal del Distrito Este de Pensilvania reconoció que Internet es un caos, pero afirmó, textualmente: "La ausencia de regulación gubernativa de los contenidos de Internet ha producido, incuestionablemente, una especie de caos, pero lo que ha hecho de Internet un éxito es el caos que representa. La fuerza de Internet es ese caos. De la misma forma que la fuerza de Internet es el caos, la fuerza de nuestra libertad depende del caos y de la cacofonía de la expresión sin trabas que protege la Primera Enmienda. Por estas razones, sin dudarlo, considero que la Ley de Decencia en las Comunicaciones es prima facie inconstitucional." Así se protegió una libertad amenazada por una Administración que, pese a sus declaraciones en favor de Internet, siempre desconfió, como la mayoría de los gobiernos, de la libre expresión y autoorganización de los ciudadanos (www.eff.org).

Así pues, en la medida en que la censura de Internet es difícil en Estados Unidos y que, en 2001, la mayoría de flujos globales de Internet utilizan un backbone norteamericano (y muchos otros podrían utilizarlo en caso de necesidad), la protección que Estados Unidos hace de Internet crea un espacio institucional de libertad para la gran mayoría de circuitos de transmisión por Internet.

Quiero señalar, incidentalmente, que esto no admite la interpretación de un canto a Estados Unidos como tierra de libertad: lo es en algunos aspectos y en otros, no. Pero, en lo que concierne a la libre expresión en Internet, sí representa, por su tradición de liberalismo constitucional, un elemento decisivo en la capacidad de comunicación autónoma mediante Internet. Si no se pueden censurar las comunicaciones en Estados Unidos, siempre hay formas de conectar a cualquier nodo en la red, pasando por Estados Unidos, una vez que el mensaje ha salido del servidor. Los censores tienen, sin embargo, el recurso de desconectar el servidor, de penalizar a sus administradores o de identificar el origen o al receptor de un mensaje no permitido y reprimirlo individualmente. Eso es lo que hacen los chinos, los malasios, los singapureanos y tantos otros, asiduamente, y eso es lo que pretende la legislación que se propone en algunos países europeos, España entre otros.

Ahora bien, la represión no es lo mismo que la censura. El mensaje se comunica, las consecuencias llegan luego. De modo que, más que bloquear Internet, lo que se puede hacer y se hace es reprimir a quienes hacen un uso indebido según los criterios de los poderes al uso. Por eso tienen razón tanto los que declaran Internet incontrolable como aquellos que lo consideran el más sofisticado instrumento de control, en último caso bajo la égida de los poderes constituidos. Técnicamente, Internet es una arquitectura de libertad. Socialmente, sus usuarios pueden ser reprimidos y vigilados mediante Internet. Pero, para ello, los censores tienen que identificar a los transgresores, lo cual implica la definición de la transgresión y la existencia de técnicas de vigilancia eficaces.

La definición de la transgresión depende, naturalmente, de los sistemas legales y políticos de cada jurisdicción. Y aquí empiezan los problemas. Lo que es subversivo en Singapur no necesariamente lo es en España. Y cuando, en el año 2000, en Estados Unidos, un web site organizó la venta legal de votos de personas ausentes que vendían su voto al mejor postor de los candidatos políticos, motivando una persecución legal, el web site se trasladó a Alemania, donde un delito electoral americano no caía bajo la represión policial. De modo que la geometría política variable de Internet permite operar desde distintos servidores hacia distintas redes. Como no hay una legislación global, pero sí hay una red global de comunicación, la capacidad de control sistemática y preventiva se diluye en la práctica.

Sí, en cambio, se puede proceder, desde cada centro de poder, a la identificación y subsiguiente represión de quienes sean los transgresores de las normas dictadas por dicho poder. Para ello, se dispone ahora de tecnologías de control que, en su mayor parte, fueron creadas por los empresarios informáticos que hacen negocio de cualquier cosa sin importarles demasiado los principios libertarios que afirman en su vida personal. Dichas tecnologías son fundamentalmente de tres tipos: de identificación, de vigilancia y de investigación (www.epic.org).

Las principales tecnologías de identificación son las contraseñas, los cookies y los procedimientos de autenticidad. Las contraseñas son los símbolos convenidos que usted utilizó para entrar en esta red. Los cookies son marcadores digitales que los web sites así equipados insertan automáticamente en los discos duros de los ordenadores que los conectan. Una vez que un cookie entra en un ordenador, todas las comunicaciones de dicho ordenador en la red son automáticamente registradas en el web site originario del cookie. Los procedimientos de autenticidad son firmas digitales que permiten a los ordenadores verificar el origen y características de las comunicaciones recibidas.

Generalmente, utilizan tecnología de encriptación. Trabajan por niveles, de modo que los servidores identifican a usuarios individuales y las redes de conexión identifican a los servidores.

Las tecnologías de vigilancia permiten interceptar mensajes, insertar marcadores gracias a los cuales se puede seguir la comunicación de un ordenador o un mensaje marcado a través de la red; también consisten en la escucha continua de la actividad de comunicación de un ordenador o de la información almacenada en dicho ordenador. El famoso programa Carnivore del FBI permite analizar mediante palabras clave enormes masas de información de las comunicaciones telefónicas o Internet, buscando y reconstruyendo en su totalidad aquellos mensajes que parezcan sospechosos (aunque algunas detenciones sobre esas bases resultaron bastante chuscas, arrestando a buenas madres de familia que comentaban electrónicamente el peligro del consumo de drogas en la escuela de sus hijos). Las tecnologías de vigilancia permiten identificar el servidor originario de un determinado mensaje. A partir de ahí, por colaboración o coacción, los mantenedores de los servidores pueden comunicar al detentor del poder la dirección electrónica de donde provino cualquier mensaje.

Las tecnologías de investigación se organizan sobre bases de datos obtenidos del almacenamiento de la información resultante de las tecnologías de vigilancia. A partir de esas bases de datos se pueden construir perfiles agregados de usuarios o conjuntos de características personalizadas de un usuario determinado. Por ejemplo, mediante el número de tarjeta de crédito, asociado a un número de carné de identidad y a la utilización de un determinado ordenador, se puede reconstruir fácilmente el conjunto de todos los movimientos que realiza una persona que dejen registro electrónico. Como eso es algo que hacemos todos los días (teléfono, correo electrónico, tarjetas de crédito), parece evidente que ya no hay privacidad desde el punto de vista de la comunicación electrónica.

O sea, la combinación de las tecnologías de identificación, de vigilancia y de investigación configuran un sistema en que quien tenga el poder legal o fáctico de acceso a esa base de datos puede conocer lo esencial de lo que cada persona hace en la red y fuera de ella. Desde ese punto de vista, la red no se controla, pero sus usuarios están expuestos a un control potencial de todos sus actos más que nunca en la historia. Así pues, un poder político, judicial, policial o comercial (defensores de derechos de propiedad) que quiera actuar contra un internauta determinado puede interceptar sus mensajes, detectar sus movimientos y, si están en contradicción con sus normas, proceder a la represión del internauta, del prestador de servicios, o de los dos.

Obviamente, el control no proviene tan sólo del gobierno o de la policía.

Las empresas vigilan rutinariamente el correo electrónico de sus empleados y las universidades, el de sus estudiantes, porque la protección de la privacidad no se extiende al mundo del trabajo, bajo el control de la organización corporativa.

Pero ni Internet es una red de libertad, en un mundo en que la tecnología puede servir para el control de nuestras vidas mediante su registro electrónico, ni la tendencia al control ubicuo es irreversible. En sociedad, todo proceso está hecho de tendencias y contratendencias, y la oposición entre libertad y control continúa sin fin, a través de nuevos medios tecnológicos y nuevas formas institucionales.

A las tecnologías de control y vigilancia se contraponen tecnologías de libertad. Por un lado, el movimiento para el software de fuente abierta permite la difusión de los códigos sobre los que se basa el procesamiento informático en las redes. Por consiguiente, a partir de un cierto nivel de conocimiento técnico, frecuente entre los centros de apoyo a quienes defienden la libertad en la red, se puede intervenir en los sistemas de vigilancia, se pueden transformar los códigos y se pueden proteger los propios programas. Naturalmente, si se acepta sin rechistar el mundo de Microsoft, se acabó cualquier posibilidad de privacidad y, por tanto, de libertad en la red. Entre otras cosas, porque cada programa Windows contiene un identificador individual que acompaña a través de la red cualquier documento generado desde ese programa. Pero la creciente capacidad de los usuarios para modificar sus propios programas crea una situación más compleja en la que el controlado puede pasar a ser controlador de los sistemas que lo vigilan.

La otra tecnología fundamental en la reconstrucción de la libertad en la red es la encriptación (www.kriptopolis.com).

Bien es cierto que, como toda tecnología, su relación con la libertad es ambigua, como señala Lessig (1999; 2000 en castellano), porque, por un lado, protege la privacidad del mensaje pero, por otro, permite los procedimientos de autentificación que verifican la identidad del mensajero.

Sin embargo, en lo esencial, las tecnologías de encriptación permiten, cuando funcionan, mantener el anonimato del mensaje y borrar las huellas del camino seguido en la red, haciendo difícil, pues, la interceptación del mensaje y la identificación del mensajero. Por eso, la batalla sobre la encriptación es, desde el punto de vista técnico, una batalla fundamental por la libertad en Internet.

Pero no todo es tecnología en la defensa de la libertad. En realidad, lo más importante no es la tecnología sino la capacidad de los ciudadanos para afirmar su derecho a la libre expresión y a la privacidad de la comunicación. Si las leyes de control y vigilancia sobre Internet y mediante Internet son aprobadas por una clase política que sabe que el control de la información ha sido siempre, en la historia, la base del poder, las barricadas de la libertad se construirán tecnológicamente. Pero es aún más importante que las instituciones de la sociedad reconozcan y protejan dicha libertad. Por eso, movilizaciones de opinión como la de Electronic Frontier Foundation, en Estados Unidos, y tantas otras redes en Europa y en el mundo han sido elementos influyentes a la hora de frenar las tendencias represivas que se albergan en las burocracias gubernamentales y en los sectores ideológicamente conservadores, asustados del potencial liberador de Internet. En último término, es en la conciencia de los ciudadanos y en su capacidad de influencia sobre las instituciones de la sociedad, a través de los medios de comunicación y del propio Internet, en donde reside el fiel de la balanza entre la red en libertad y la libertad en la red.

Impresiones

A decir verdad, ojalá sea al final verdad, por supuesto yo no soy dueño de la verdad, la primera parte del ensayo anterior además de brindarnos, lo recalco, información abundante en materia de la misma interfase de la internet, también nos brinda reflexiones. A estas el lector puede contribuir, con pertinencia, con más reflexiones a partir de las planteadas por el profesror Castells. Comenzemos. Se ha develado algo que bastantes internautas, es decir ciudadanos ¿qué ciudadano no es internauta?, no hemos sabido del todo: la internet se ha vuelto un elemento social. Esto conlleva a decir que la internet desempeña un papel entre los miembros de la sociedad. Claro está, podríamos decir, o como hemos creído siempre, no solamente de la socedad sino de sociedades. Así es. Pero detengámonos en la sociedad, en principio. El profesor Castells ha aseverado que el acceso a la internet es desde una localidad a una globalidad; por ello, existen efectos en la localidad que son ocasionados por haber estado en una red global. La localidad se esparce en una determinada configuración espacial que es la sociedad. Desde que los beneficios de la comunicación e información de la internet son comentados en los espacios públicos, de poco a poco, y no de "porraso", se ha ido creando una opinión pública. Esta es "conocidasa": "La internet es el libre acceso a la información y un medio indenpendiente de comunicación"; dicho de igual modo, "La internet es libertad". Cuando se habla de globalización también se tiene el mismo presupuesto la "relación libre de los pueblos del mundo". Desde luego, la inferencia no va por el lado de querer reprobar tales ideas sino de añadir una más: la internet no solo es una red libre de informarnos sino, también, de asecharnos. De manera muy certera, Castells lo ha planteado líneas más arriba. Mis impresiones apuntan en la dirección de avistar a internet como un peligro.

El profesor nos ha hablado de distintas formas de no solo acceder información a la internet sino brindar información a la internet. Ya sea desde una cuenta de correo electrónico, el nuevo denominador común de un individuo de la sociedad y, sin exagerar, del mundo, hasta ser un programador, o cristianas palabras de la informática, un hacker. Gracias a esa información registrada en la base de datos de un espacio en la internet, ellos pueden saber de nosotros –algo así como el registro civil, pero el enterado no es el Estado. Vaya cuestión, sucede que esa magmánima página web de servicio de mensajería instántanea –podría ser el yahoo, el hotmail, el google, etc.– ofrece gratuitamente la obtención de una cuenta de correo electrónico; "gratuitamente", "gratuito", no, pues. Bien dice el proverbio: "Todo tiene su precio en esta vida" (Master card no tiene intromisión en esta conveniente cita). El precio es alguna información de nuestra identidad. ¿Qué? Sí, ellos de "pasadita" saben algo de nuestras privacidades. Y no crean que el presente servicio de blogger es la excepción. Entonces, estamos en peligro, la principal red difusora de información resultó la principal red "chismosa" de nuestra información. Pero esto solo es el principio.

Podemos equivocarnos tontamente si pensamos que la información brindada a las organizaciones de servicio de chat, páginas web, host, email, entretenimiento es muy insuficiente para que tales organizaciones, en suma la principal red de información, no puedan tener mayor incidencia que para mandarnos un mensaje a nuestro correo electrónico. El profesor Castells lo ha advertido líneas más arriba, bastantes instituciones tienen a la mano nuestra ubicación, nuestra estado civil, nuestra edad, en general toda la información "básica" que te piden al registrarte en alguna página. Incluso, las universidades que brindan servicio de correo electrónico revisan la información de la cuenta. En Estados Unidos bien ya se ha revisado el caso. Castells ha denominado a este peligro latente como "el control de la información" y ha puesto, lo reitero, en tela de juicio el carácter de libre de la internet.

¿Hay acaso más implicaciones que hagan al peligro más agravado? Pues sí. Al ser el ciudadano común y corriente, Castells lo llamado un ciudadano "iletrado", no es del todo responsable de su información (en cuanto a datos de identidad) ni de la información que obtiene. Aquí tenemos que deternos, ya que el profesor prefirió acelerar y dejar en el camino esta implicación. ¿Desde qué edad, actualmente, un miembro de la sociedad –no hablo de miembro como aquel que desempeña un activo papel dentro de ella sino del alguien que simplemente pertenece a una familia– es internauta? Vaya, la respuesta es que los internautas de hoy empiezan a una edad muy promiscua. El desarrollo alto de la comunicación de la internet ha atraído hasta a los niños y los ha hecho internautas. Lo bueno es que al ser muy jóvenes los internautas también la magnitud de su versatilidad en su ejercicio es recortada. Pero no digo esto con afán de "señor todopoderoso". Como internautas hemos tenido poca consciencia y aún tenemos poca. ¿Es necesario informarnos? La respuesta es pura perogrullada.

Así la internet es un gran grupo de redes de computadoras y servidores; asimismo estamos enredados en sus redes. Promisoria es la necesidad de informarnos y no tener problemas de seguridad después. Las cuentas de correo pueden ser manipuladas desde que se crean, nosotros podemos ser manipulados desde que nos registramos y somos parte de los usuarios frecuentes de la internet. Es necesario ser responsables. Porque al final la información sigue siendo un medio mediante el cual podemos ser afectados. Acaso no hemos leído noticias acerca de secuestros hechos por la internet. La poca o toda pérdida de nuestra privacidad e información puede ser un efecto caritativo comparado a la asechanza de nuestra seguridad personal. Sigamos informándonos e informando a fin de no manipular y controlar la información sino a fin de estar seguros. Terminada la primera parte.

 
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lunes, marzo 05, 2007
Erección, orgasmo y eyaculación
Esto no es sobre posiciones o técnicas sexuales, sino más sobre lo que pasa en el cuerpo del hombre durante la excitación y el despertar sexual. Esto es más sobre los eventos fisiológicos reales en el cuerpo del varón que conducen a esas fantásticas sensaciones de orgasmo y eyaculación. Imagine que usted está con su pareja, erecto y excitado, sintiendo esa sensación de urgente necesidad de liberarse de la increíble tensión encerrada que usted siente. En esa fracción de segundo de tiempo entre el momento en que usted sabe que va a acabar y el momento que ocurre, usted permanece suspendido en el espacio por un instante indefinible, esperando el momento del orgasmo que desafía a todos los otros placeres.
A propósito, pienso que una de las grandes cosas de la sexualidad del varón es que un placer similar pueda ser obtenido aún sin estar con una pareja. La masturbación cuidadosamente prolongada, más que una rápida masturbación liberadora de tensiones (si bien es encantadora!), puede producir orgasmos tan intensos, si no más, que aquellos teniendo sexo en pareja.
Entonces, ¿qué llega primero - el orgasmo o la eyaculación? ¿Son la misma cosa? Para comprender esto necesitamos observar el ciclo de la respuesta sexual. Como ocurre, este es sólo un magnífico nombre para las fases de la excitación por las que pasamos en el camino al orgasmo. Como se define clásicamente, hay cuatro fases en el despertar sexual: excitación, meseta, orgasmo y resolución.
La excitación puede durar horas o sólo unos minutos. Muchos como adolescentes han tratado de persuadir a su cita que estando excitados los conduciría a "bolas azules", y que necesitan tener un orgasmo para liberar la presión. No pienso que ningún peligro aparezca de una fase de excitación prolongada, excepto que quizá es un poco incómodo. En los hombres, puede haber un incremento en la tensión muscular, rubor de la piel, erección de los pezones, y desde ya erección del pene, o un "paro". Aunque usted podría no advertirlo, sus testículos se hinchan, su escroto se tensiona, y por su pene comienza a fluir un líquido lubricante que está concebido para lubricar el movimiento del prepucio sobre el glande: este es el líquido conocido como "pre-eyaculación", y puede ser un excitante estimulante sexual por derecho propio - ciertamente tan excitante como la lubricación que produce la mujer de su vagina cuando entra a la fase de excitación sexual.
La erección se produce cuando el cerebro envía un mensaje hacia las células nerviosas del pene y estimula la liberación de óxido nítrico, una sustancia química que dilata los vasos que suministran la sangre al pene. Como resultado, las cámaras centrales del tejido esponjoso en el pene (los cuerpos cavernosos) se llenan con sangre, lo que a su vez comprime las venas que permiten a la sangre abandonar el pene. El flujo aumentado de sangre a las cámaras del pene no puede escaparse, lo que causa que el tejido esponjoso en el medio del pene se hinche aún más y hace que el pene se vuelva un palo rígido. Hay ciertas cosas que pueden salir mal en este proceso, algunas de las cuales se describen en la página Andropausia. Pero estaría equivocado en presuponer que las dificultades eréctiles están solamente reservadas a hombres mayores que, digamos, cuarenta, porque pueden afectar a hombres de cualquier edad. De hecho el stress, la ansiedad - especialmente la ansiedad por el rendimiento en situaciones sexuales - una enfermedad, etc., puede reducir la capacidad del hombre de lograr una erección.
Pero retornemos a la historia. Asumiendo que su pene se hincha con sangre, y que su erección es dura y firme, o, si usted está en la mediana edad o mayor, quizá ligeramente menos firme que alguna vez, está bien en la fase de excitación. Esta puede durar mucho tiempo, aunque es probable que un hombre excitado pero que no llega al clímax pierda su erección después de un tiempo. En la literatura a esta fase se la conoce como meseta, y se considera que dura tanto como continúe la excitación sexual y no ocurra el orgasmo. En algunos hombres, particularmente los jóvenes, es posible que la excitación se vuelva tan intensa que una eyaculación espontánea toma lugar, en la cual el cuerpo, más bien inconvenientemente y quizás embarazosamente, causa espontáneamente la conclusión del proceso de excitación, sin mencionar una carga extra de lavado o limpieza a seco.
La fase de excitación puede ser una experiencia gratificante por derecho propio, porque durante esta fase su cerebro produce endorfinas naturales que son componentes del propio cuerpo parecidos a la morfina. Adicionalmente, desde ya, la sensación de una erección puede ser placentera, al presionar sobre las partes sensibles de la cabeza del pene. Cuanto más se prolonga la fase de excitación, más intenso será el orgasmo al acabar finalmente. En realidad vale la pena sacrificar el rápido placer (aunque sea intenso) de un rápido orgasmo por el mayor placer de uno logrado después de una excitación de una hora o dos. La razón para esto es que cuanto más prolongada sea la fase de excitación mayor es el volumen de líquido seminal que será eyaculado después, porque la próstata y otras glándulas del sistema reproductivo del varón tienen más tiempo para producir sus fluidos. Entonces, cuando toma lugar la eyaculación, el mayor volumen de fluido producirá contracciones más placenteras - así como una impresionante lluvia de eyaculación.
Mi experiencia es que no importa cuán satisfactorio pueda ser un orgasmo obtenido rápidamente, una o dos horas consumidas mimándose y besándose en el sofá mejora realmente las cosas tanto para el hombre como para la mujer (quien, como todos sabemos, necesita generalmente mucho más juego romántico previo para obtener el mismo nivel de excitación que su hombre, de todos modos) para que el volumen del líquido eyaculado sea mucho mayor y, como sugiero arriba, para producir también un orgasmo más intenso.
La fase siguiente a la excitación sexual es el orgasmo, que usualmente va acompañado de la eyaculación en el hombre. ¿Hay alguna diferencia entre el orgasmo y la eyaculación? Es una cuestión interesante. Estamos tan acostumbrados a asumir que vienen juntos - y a estar satisfechos con esta situación - que la mayoría de los hombres jamás intentan explorar la posibilidad que ellos puedan no estar tan unidos como generalmente suponemos. Sin embargo, como veremos, puede haber realmente algún fundamento en la idea que un hombre puede experimentar orgasmos múltiples.
Un orgasmo no puede ser detenido una vez que ha comenzado, porque es un proceso involuntario de contracción muscular y liberación de tensión. Pero un hombre puede controlar cuán rápidamente alcanza el orgasmo de varias maneras. La más obvia, es que él puede incrementar la presión sobre su pene haciendo los empujones más profundos o fuertes durante el coito, o por mano más vigorosa durante la masturbación, o teniendo un masaje de próstata de su pareja a través del perineo o a través de la pared interna del recto insertando un dedo a través del ano. Otra manera es contraer los músculos internos que van desde el hueso pélvico hasta el pene, un movimiento que tanto aumenta la velocidad del orgasmo como lo hace más intenso. Esta es la base de los así llamados ejercicios de Kegel, que se usan cuando las mujeres tienen debilidad en el control de la vejiga. En los hombres, aprender a contraer y fortalecer estos mismos músculos resulta en orgasmos mucho más intensos y una eyaculación mucho más potente.
Una vez que el nivel de estimulación ha alcanzado un punto que se inicia la fase final de la excitación sexual, su cuerpo se prepara para el gran climax de muchas maneras. Aumentan la presión sanguínea y el ritmo cardíaco, la respiración se hace más profunda y fuerte, y pueden ocurrir contracciones involuntarias de músculos a través de todo el cuerpo, un fenómeno que podría interpretarse como un impulso a penetrar más profundamente en el cuerpo de su pareja, incrementando así la probabilidad de que su semen sea depositado exitosamente dentro de ella. El hombre puede abrazar sus brazos involuntariamente alrededor de su pareja y sostenerla firmemente, otro reflejo que pienso que deriva de nuestros ancestros animales - ¡lo último que quiere es que su pareja se escape en el momento de la eyaculación, después de todo el esfuerzo puesto en llevar su semen dentro de ella! Sé que esto no suena muy romántico, pero no podemos escapar al hecho que el sexo evolucionó para la reproducción, y mucha de su herencia histórica aún determina cómo lo hacemos, aún cuando lo hacemos por placer.
Inmediatamente antes del orgasmo mismo, el fluido seminal se acumula en el bulbo de la glándula próstata. Esto produce esa sensación familiar de eyaculación inminente - uno de los momentos más hermosos de ser un hombre. Entonces, en el momento del orgasmo, los testículos se acercan al cuerpo, el tracto urinario que conduce a la vejiga se cierra de manera que el semen tiene que salir del cuerpo a través del pene, más que pasar directamente a la vejiga, y toma lugar una serie de contracciones musculares que constituyen realmente el orgasmo. Estas contracciones ocurren en los músculos de la base del pene, los músculos del tronco del pene, alrededor del esfínter anal, el músculo pubococcígeo, y los músculos del recto - se contraen alrededor de ocho veces, quizá ligeramente más o menos, a intervalos de ocho décimas de segundo, y al hacerlo se expele el fluido seminal que contiene esperma. Estas contracciones pueden llevar a que el esperma se dispare o simplemente gotee, dependiendo de la condición de los músculos, del tiempo desde la última eyaculación, y del volumen de fluido que que se ha acumulado durante las fases previas de excitación sexual.
Los orgasmos, sin embargo varían. ¡No son todos sucesos que destrocen la tierra! Hay muchas razones por las que unos no son tan buenos como otros, seguro. Quizá una de las razones principales sea que involucran a todo el cuerpo, y entonces cosas sencillas como niveles de cansancio, fatiga, relajación y stress tendrán todos impacto en la intensidad de la experiencia. Obviamente, también influirá en su nivel de excitación y, en la intensidad de las sensaciones durante el sexo, cuán excitado o caliente se sienta usted. Un indicador de la intensidad del orgasmo de una persona es el grado en que los músculos faciales experimentan contorsiones o la sonoridad de sus gemidos involuntarios en el momento en que llegan.
Otros apuntes del anónimo
 
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